sábado, 17 de septiembre de 2011

CALENDARIO ROMANO


SUETONIO TRANQUILO


En sus comienzos, los romanos no disponían de un calendario único, sino que cada tribu tenía uno propio, hasta que, Rómulo, (primer rey y fundador de Roma, 753-714 aC), estableció uno de 304 días distribuidos en diez meses que se alternaban de 30 y 31 días más un período que no contaba entre el 30 de diciembre y el primero de marzo. Éste es el que se puede considerar como el calendario romano oficial, ya que conservó su estructura básica a lo largo de toda su historia e incluso podemos decir que aún continua vigente, luego de sustanciales intervenciones para adecuarlo a la realidad del año trópico.

Los meses iniciales fueron:

MARTIUS 31 días

APRILIS 30 días

MAIUS 31 días

IUNIUS 30 días

QUINTILIS 31 días

SEXTILIS 30 días

SEPTEMBER 30 días

OCTOBER 31 días

NOVEMBER 30 días

DECEMBER 30 días

Luego en el reinado de Numa Pompilio (713-676 aC) se adicionaron dos meses a continuación del mes de diciembre, para llegar a 355 días; situación que permaneció vigente durante la monarquía y la república, con una única modificación realizada al orden de los meses en el año 153 aC, cuando la necesidad de disponer de más tiempo para la preparación de las campañas bélicas, los llevó a establecer el inicio del año en enero en lugar de marzo.

Los meses de Numa Pompilio fueron:

MARTIUS 31 días

APRILIS 29 días

MAIUS 31 días

IUNIUS 29 días

QUINTILIS 31 días

SEXTILIS 29 días

SEPTEMBER 29 días

OCTOBER 31 días

NOVEMBER 29 días

DECEMBER 29 días

IANUARIUS 29 días

FEBRUARIUS 28 días

A éste calendario se le añadía un mes llamado intercalar o “mercedonius” (de merces, salario, debido a que en esta época se les solía pagar a los trabajadores). El mes intercalado se incluía a continuación de la fiesta del dios Terminus, o sea a partir del 24 de febrero inclusive, de manera que los últimos cinco días de febrero se colocaban al final del mercedonio que solía ser de 22 días el segundo y sexto año y de 23 el cuarto y el octavo; constituyendo un período de ocho años durante los cuales se intentaba compensar la diferencia entre el calendario oficial de 355 días y el año solar de 365. Sin embargo, como la inclusión del mercedonio dependía de la voluntad del Pontifex Maximus de turno quien solía decretarlo o no de acuerdo a sus conveniencias políticas o económicas y, como además, este doble cuatrienio arrojaba un exceso de 8 días, el sistema fracasó completamente al no mantener una datación real de acuerdo con las estaciones. Por ejemplo, se sabe que entre el año 63 y el 46 aC sólo hubo cinco intercalares por lo que cuando Julio César cruzó el Rubicón el 10 de enero del 49 aC según el calendario oficial, en realidad apenas era otoño.

Este manejo un poco caprichoso del calendario creaba traumatismos en toda la vida civil y religiosa de los romanos, y además, los ciudadanos que estaban lejos de la metrópoli no tenían cómo saber la fecha con exactitud. Por todas estas razones, Julio César decidió que debía desarrollarse un calendario que no dependiera de la voluntad de las personas y para ello se asesoró del astrónomo Sosígenes de Alenjandría, quien determinó que el año constaba de 365 ¼ días, aproximación bastante exacta para los métodos de la época. Así que para conservar la tradición del calendario romano y ajustarlo a la realidad solar se decidió que el año tendría 365 días divididos en los ya establecidos doce meses, sumándole dos días a ianuarius, sextilis y december, y uno a aprilis, iunius, september y november, mientras que februarius sería de 29 días cada cuatro años. Este día, como ya era costumbre, se incluiría a continuación de las Terminalias o sea el 24 de febrero, que en la datación romana se llamaba ante diem sextum kalendas martii (día sexto antes del primero de marzo), por lo que el día adicionado se llamó ante diem bis sextum kalendas martii (otro día sexto antes del primero de marzo) y al año que lo contenía se le denominó annus bisextum.

Los meses de Julio César quedaron así:

IANUARIUS 31 días

FEBRUARIUS 28 o 29 días

MARTIUS 31 días

APRILIS 30 días

MAIUS 31 días

IUNIUS 30 días

QUINTILIS 31 días

SEXTILIS 31 días

SEPTEMBER 30 días

OCTOBER 31 días

NOVEMBER 30 días

DECEMBER 31 días

En este punto cabe anotar que los meses quintilis y sextilis pasaron a llamarse iulius y augustus en los años 44 y 8 aC respectivamente.

Para poder iniciar con este orden, fue necesario que al año 46 aC (708 AUC) se le sumaran 67 días entre noviembre y diciembre, además del mes mercedonio de 23 previamente incluido en febrero como se solía hacer; por lo tanto este año tuvo un total de 445 días, y fue conocido como el año de la confusión.

Esta reforma que se conoce como Calendario Juliano, en honor a Julio César, comenzó en el año 45 aC (709 AUC); pero a raíz de la muerte de Julio César en 44 aC (710 AUC), y tal vez, por no haberlo entendido o por incluir en el cálculo de los cuatrienios el año de partida como era su costumbre en todos los conteos; los bisiestos se realizaron cada tres años, de manera que al cabo de 36 años ya se había desfasado tanto, que César Augusto en el año 8 aC suspendió los siguientes tres bisiestos (5 y 1 aC, y 4 dC), para reiniciar ahora sí en forma ordena a partir del bisiesto 8 dC. No hay un consenso sobre cuáles fueron los años bisiestos de este primer período, pero la relación más aceptada es la de Joseph Scaliger quien afirma que los bisiestos trienales fueron 42, 39, 36, 33, 30, 27, 24, 21, 18, 15, 12, y 9 aC. La dificultad para establecer ésta secuencia radica en que los romanos no numeraban sus años en forma consecutiva sino que los relacionaban con algún hecho relevante como la expulsión de los reyes o con el periodo de dos cónsules o del mandato de un rey o emperador, o por alguna batalla importante, etc. y ocasionalmente se tomaba la fundación de Roma (ab urbe condita, abreviada, AUC) para establecer comparación de fechas entre dos acontecimientos; ésta última es la utilizada por los historiadores modernos para poder contar con una secuencia de años medianamente comparable con el calendario gregoriano; pero debe usarse de manera muy cuidadosa, ya que no hay unanimidad con respecto a la fundación de Roma; además existe mucha incertidumbre sobre los períodos de los reyes, así mismo, hay que estar muy atentos con el inicio del mandato de algunos cónsules, pues no siempre asumieron en enero o marzo, sino que incluso, algunas veces llegó a ser en julio; amén de que los años tuvieron duración variable, y en ocasiones es imposible determinar con exactitud cuáles fueron mercedonios; por todos estos factores, en ciertos casos se llega a presentar una disparidad hasta de cuatro meses.

En el calendario romano no se subdividían los meses ni se numeraban sus días, de los cuales sólo distinguían tres llamados kalendas, nonas e idus; siendo kalendas el primer día del mes; nonas correspondía al día cinco excepto en marzo, mayo, julio y octubre que era el día siete y finalmente idus era el 13 menos en los ya mencionados marzo, mayo, julio y octubre que era el 15. Todos los demás días se tomaban con relación a estos, por ejemplo:

Pridie nonas ianuarius – (víspera de 5 de enero) cuatro de enero

Postridie idibus octobribus – (día siguiente al 15 de octubre) dieciséis de octubre

Ante diem quintum idus augustus – (quinto día antes del 13 de agosto) nueve de agosto

Ante diem tertium kalendas octobres – (tercer día antes del primero de octubre) 29 de septiembre.

Como ya hemos dicho, los romanos no dividieron sus meses en semanas, pero solían tener un ciclo de nueve días consistentes en ocho días corrientes y uno llamado NUNDINA, que era el día de mercado, ferias y encuentros, pero como éste era a la vez el final de uno y el principio de otro, se puede decir para efectos prácticos, que se trataba de un período de ocho días los cuales se contaban con relación a la nundina, ej.

Pridie nundina – víspera del día de mercado

Ante diem tertium nundina – tercer día antes del día de mercado

Otras naciones como los babilonios, los egipcios y judíos sí poseían la semana de siete días, de manera que los ejércitos expedicionarios romanos conocieron y acogieron este concepto que fueron introduciendo en Roma entre los años 19 aC y el 14 dC, de manera que para el 79 dC, la semana de siete días era de uso corriente, y aunque coexistía con el período nundino, al final terminó imponiéndose, al punto de que ya en la época del Emperador Constantino I los días de la semana tenían sus propios nombres, y fue él quien el siete de marzo de 321, decretó el solis dies (domingo) como día de descanso obligatorio para todo el imperio, excepto en las labores del campo. Basándose en la tradición babilónica de darle a los días el nombre de los astros cuyo movimiento puede ser observado a simple vista, los romanos los denominaron:

Solis dies (más tarde por influencia cristiana se llamaría dominicus dies)

Lunae dies

Matis dies

Mercurii dies

Iovis dies

Veneris dies

Saturni dies

Finalmente es bueno anotar que los romanos dividían el día básicamente en horas luz y noche; durante el día contaban 12 horas de luz, por lo que las horas de verano eran más largas que las de invierno, pero igual en cualquier estación conservaban la misma denominación, es decir, mediante los números ordinales: hora prima, hora secunda, hora tercia, etc., siendo la hora sexta el medio día. La noche se dividía en cuatro partes que correspondían a los turnos de vigilancia de los campamentos militares, por lo que se llamaban vigilias y también se nombraban mediante los ordinales, prima vigilia, secunda vigilia, etc.

Como podemos observar, el conocimiento del calendario romano, nos muestra la procedencia de algunos aspectos de nuestro actual calendario, entre otros: la razón para la denominación del año bisiesto, el motivo para que el día demás se incluya en el mes de febrero, así como el origen de los nombres de los meses y los días en español y en algunos otros idiomas, etc., por lo que tenemos que admitir que fue éste, sin duda, uno de los grandes aportes que nos legaron los romanos.

martes, 23 de agosto de 2011

CALENDARIO HEBREO


SUETONIO TRANQUILO

El calendario hebreo es básicamente lunar, pero toma como referencia el número de lunaciones completas del año trópico (12), así como las cuatro estaciones del hemisferio norte para determinar la duración del año; pero además, cada mes debe tener las cuatro fases lunares, comenzando con la luna en cuarto creciente cuando es apenas visible brevemente como una muy delgada hoz y termina con la luna completamente a oscuras, invisible desde la tierra, mientras que en plenilunio se llega a la mitad del mes. Como la luna demora aproximadamente 29 días y medio en circundar la tierra, los meses suelen alternarse entre 29 y 30 días. La cuenta de los años judíos, se inició con el Génesis que según ellos, comenzó el día primero del primer mes del año 1, el cual en años gregorianos equivaldría al lunes 7 de octubre del año 3761 a.C., por lo que para convertir de calendario gregoriano a hebreo o viceversa se suma o se resta 3760; claro que al realizar esta operación hay que tener en cuenta que el año judío comienza en septiembre u octubre del año anterior; por ejemplo, este año (5771), comenzó el nueve de septiembre de 2010 y terminará el 28 de septiembre de 2011.

MESES HEBREOS

TISHREI – 30 días (septiembre/octubre)

JESHVAN – 29 o 30 días (octubre/noviembre) también llamado MARJESHVAN

KISLEV – 30 o 29 días (noviembre/diciembre)

TEVET – 29 días (diciembre/enero)

SHEVAT – 30 días (enero/febrero)

ADAR – 29 días (febrero/marzo) debe incluir el equinoccio de primavera (AVIV)

NISÁN – 30 días (marzo/abril)

IYAR – 29 días (abril/mayo)

SIVÁN – 30 días (mayo/junio)

TAMUZ – 29 días (junio julio)

AV – 30 días (julio/agosto)

ELUL- 29 días (agosto/septiembre)

Este es el orden de los meses en el calendario civil moderno, pero en la liturgia el año comienza el primero de nisán, mes en que salieron de Egipto (Éxodo 12:2), y termina en adar; por lo tanto, el YOM KIPUR (día del perdón), que se tiene que celebrar el décimo día del séptimo mes (Levítico 23: 27-32), no se lleva a cabo en nisán sino al anochecer del día nueve del tishrei, que es cuando comienza el décimo día del mes séptimo, según la liturgia. Pero además tienen otros dos años nuevos que son el primero de elul, que es el comienzo de año para realizar el conteo de los diezmos de las reses y el quince de shevat que es el año nuevo de los árboles y las primicias.

El año civil comienza con la festividad de ROSH HASHANÁ (cabeza de año) en tishrei y culmina en elul, pero como tiene que incluir las cuatro estaciones, un número exacto de meses lunares, y además debe conservar la pascua judía en primavera (aviv), es necesario que algunos años sean de 13 meses; esto se determinaba de manera empírica por el tiempo de cosecha, si ésta no estaba lista para recoger, el Sanedrín se reunía y adicionaba un mes antes de adar; por lo tanto, con frecuencia la diáspora no disponía de la información oportuna para celebrar la Pascua.

Este sistema tan subjetivo de manejar el calendario llevó a que en 359, HILEL II, Nasi del Sanedrín entre el 320 y el 385, promulgara el sistema decemnovenal, basándose en el ciclo que METÓN estableciera en 432 aC para el calendario ateniense. Durante este ciclo, las distintas fases de la luna se vuelven a repetir en los mismos días del año con una diferencia de hora y media aproximadamente.

Este período tiene además la ventaja de que en 19 años trópicos se completan 234,992 lunaciones, es decir, que se pueden aproximar a 235 y el calendario lunar hebreo en este mismo lapso logra la paridad (235 ciclos lunares) mediante 12 años de 12 meses y siete de 13 meses; estos últimos corresponden a los años 3 – 6 – 8 – 11 – 14 – 17 y 19. El decimo tercer mes se denomina ADAR ALEF o ADAR I, es siempre de 30 días y se antepone al mes común adar, que en estos casos pasa a llamarse ADAR BET O ADAR II. Estos años son denominados embolismales, preñados o bisiestos.

Para determinar cuando un año es embolismal se divide el año por 19 sin obtener decimales, si el residuo es 0 – 3 – 6 – 8 – 11 – 14 o 17, el año es bisiesto. Por ejemplo, este año, 2011, equivale al año 5771 que al dividirlo por 19, obtenemos 303 enteros y un residuo de 14, por lo tanto es preñado.

DIAS DE LA SEMANA

Los días de los hebreos comienzan al anochecer cuando se presenta el ocaso. (Génesis1:5; Levítico 23:27-32), por ejemplo el shabat comienza al atardecer del día viernes. La semana hebrea inicia con el domingo, que se llama día primero, y siguen así, segundo, tercero, etc., hasta el último día que se llama SHABAT, pero dada la importancia del sábado y de otras fiestas religiosas, es necesario hacer ajustes adicionales al calendario para evitar que ciertas celebraciones se superpongan o hasta se contradigan entre sí; por ejemplo el último día del Sucot exige batir con energía las ramas de sauce, lo que está absolutamente prohibido hacer en shabat, como también sería inconveniente que el Yom Kipur que obliga a un riguroso ayuno anteceda o siga a un shabat cuando es prohibido cocinar; y como las principales festividades (ROSH HASHANÁ, YOM KIPUR y SUCOT) se llevan a cabo en tishrei, el inicio de año (Rosh Hashaná o primer día del mes tishrei), no podrá ser domingo, miércoles o viernes (primero, cuarto o sexto); lo que ocasiona un desbalance que debe ser ajustado en los meses subsiguientes (jeshván y kislev), de manera que según las circunstancias, éstos pueden ser ambos de 29 o 30 días o uno de 29 y otro de 30, lo que nos lleva a la clasificación de los años.

CLASES DE AÑOS

La circunstancia ya mencionada nos proporciona tres clases de años en el calendario:

SHANÁ JASERÁ (año faltante) de 353 días porque tanto jeshván como kislev tienen 29 días.

SHANÁ KESIDRÁ (año normal) de 354 días donde jeshván es de 29 y kislev de 30 días.

SHANÁ SHELEMÁ (año completo) de 355 días porque tanto jeshván como kislev tienen 30 días.

Cada uno de estos años normales, tiene su correspondiente año embolismal, que como ya sabemos adiciona un mes de 30 días; lo que quiere decir que existen años bisiestos de 383, 384 y 385 días. Finalmente es bueno anotar que con una diferencia de 50 minutos, los años hebreos se repiten cada 247 años.

lunes, 4 de octubre de 2010

LAS FARC, SERPIENTE DE SIETE CABEZAS

SUETONIO TRANQUILO

Con la brillante y bien planeada Operación Sodoma, las Fuerzas Militares se apuntaron un nuevo éxito en su ya muy larga lucha por conservar la tranquilidad de la población civil colombiana; algunos la calificaron como el golpe más contundente infringido a las FARC, el Presidente Santos se atrevió a calificarla como el principio del fin, el regocijo nacional fue unánime, se siente optimismo en el ambiente y algunos creen que las circunstancias están dadas para un proceso de diálogo tendiente a lograr la paz definitiva, tan anhelada como esquiva.

Somos ya muchas las generaciones que no hemos sabido lo que significa vivir en paz; los colombianos nos hemos acostumbrado a la guerra como parte de nuestro diario acontecer. Algunos estamos atentos a conocer su cotidiano devenir, otros prefieren olvidarse de ella y actuar como si no existiera, porque hay que seguir viviendo; los menos afortunados, que han sufrido en carne propia sus desastrosas consecuencias, tratan de soportar con paciencia el inmenso dolor producto de la pérdida o secuestro de sus seres queridos, o padecen la amargura del desarraigo de su terruño o ambos; pero todos hemos aprendido a aceptar con resignación y entereza la tragedia de nuestra guerra como parte del ser colombiano.

Este conflicto que nos ha marcado la existencia tuvo su origen en diferencias y persecuciones políticas, que luego se transformó en un movimiento ideológico que buscaba una distribución más equitativa de la tierra y un mejor vivir para los menos favorecidos; pero, poco a poco por degeneración interna se fue convirtiendo en un grupo delincuencial que proporciona un excelente modus vivendi para quienes lo dirigen, esclavizando a sus militantes rasos y oprimiendo al pueblo que dicen defender. Prueba de ello es la fortuna que han logrado amasar en tierras y ganados a título personal olvidándose por completo del ideal socialista de la repartición equitativa de los bienes. Es por eso que éstos desadaptados jamás se acercarán con una actitud seria, a una mesa de negociación; ya lo vimos con Belisario Betancur y con Andrés Pastrana, ya tuvieron la oportunidad de deponer las armas como en su momento lo hicieron el M 19, el EPL, el PRT, el Quintín Lame y aún las AUC, ya se cambió la Constitución para tener una democracia más inclusiva, requisito previo exigido por ellos para sentarse a negociar; sin embargo siguen sin dar muestras de sensatez, porque se sienten muy cómodos con su vida de privilegios y sobre todo con el poder que las armas le brindan, como dijo Ingrid (quien aprendió a conocerlos durante sus siete años de secuestro): "Esos revolucionarios que traficaban con drogas para comprar armas ahora no son más que traficantes de drogas, que no quieren negociar, que no quieren saber nada de política, que están muy cómodos con su vida de poder, de armas, en zonas que controlan y donde tienen derecho de muerte sobre seres humanos". (El Tiempo, primero de octubre de 2010, Política, Ingrid no volverá…)

Hay quienes ingenuamente piensan que las FARC se encuentran debilitadas y que por ello el diálogo es posible, pero no, aunque han perdido un gran número de dirigentes y de tropa; en nuestras vastas selvas, ellos se pueden refugiar, reorganizarse, dar golpes marginales y gracias a los fabulosos recursos de la droga, pueden esperar el tiempo que sea necesario hasta que las circunstancias les sean nuevamente favorables; en más de cincuenta años de existencia, lo han hecho una y otra vez y pueden volverlo a hacer otros tantos, o más, cien, mil… que importa, la vida para ellos es buena y les brinda esa sensación de poder que de otra forma no tendrían. Es por eso que sólo hay dos vías para acabar con este conflicto, o la aniquilación por la vía militar o la asfixia económica; cualquier otro intento produciría un desgaste tan innecesario como inútil, como lo fue el Caguán.


miércoles, 15 de septiembre de 2010

LARGO PROCESO DE LA MUJER COLOMBANA HACIA LA CIUDADANÍA PLENA

CIENTO CUARENTA Y CUATRO AÑOS DE INJUSTICIAS


SUETONIO TRANQUILO



…Mi voz de mujer estimuló a las multitudes, porque fueron multitudes como ríos las que afluyeron a los teatros y plazas públicas a oír el mensaje de lucha que les llevaba. Extraño, pero más interesante, el hecho de que fuera una mujer la que sembrara esa llama de inquietud revolucionaria por los caminos de la patria. Extraño pero lógico, porque ya la mujer no estaba solamente en la casa, en el pequeño taller y en el campo de cultivo, sino también en las grandes fábricas, en el amplio comercio, en oficinas e instituciones. ¿No es lógico igualmente que la mujer esté con los mismos derechos del hombre en todos los frentes de la actividad económica social y política de la nación? María Cano



Desde que comenzaron los movimientos independentistas en nuestro territorio, las mujeres se destacaron por su valentía y compromiso con el país como lo demuestran las acciones de Gregoria Policarpa Salavarrieta Ríos, Manuela Beltrán, Antonia Santos, Dorotea de Lastra, Justa Estepa, Anselma Leyton, entre muchas otras; luego durante las confrontaciones armadas, también ellas estuvieron al frente como nos lo confirman las palabras de Simón Bolívar luego de la batalla de Pichincha en 1.822:

“…hasta el bello sexo, las delicias del género humano, nuestras amazonas han combatido contra los tiranos de San Carlos con un valor divino… Los monstruos y tigres de España han colmado la medida de la cobardía de su nación, han dirigido las infames armas contra los cándidos y femeninos pechos de nuestras beldades; han derramado su sangre; han hecho expirar a muchas de ellas, y las han cargado de cadenas, porque concibieron el sublime designio de libertar a su adorada patria”.

Sin embargo, pese al gran aporte que ellas brindaron a la incipiente nación, su contribución no fue compensada dándoles el estatus que se merecían, sino que por el contrario, se les privó de la ciudadanía, de la vida jurídica, del derecho de elegir y ser elegidas, y peor aún, se les negó la educación y hasta el manejo de sus propios bienes; como se puede observar en las sucesivas constituciones, entre las que vale la pena resaltar las más duraderas, como fueron la de 1863 y la de 1886, las cuales textualmente rezaban:

Constitución de 1863
Artículo 33 – Son elegibles para los puestos públicos del Gobierno General del los Estados Unidos, los colombianos varones mayores de 21 años, o que sean o hayan sido casados; con excepción de los Ministros de cualquier religión.
Constitución de 1886
Artículo 15 – Son ciudadanos los colombianos varones mayores de 21 años que ejerzan arte u oficio, o tengan ocupación lícita u otro medio legítimo y conocido de subsistencia.
Artículo 18 – La calidad de ciudadano en ejercicio es condición previa indispensable para ejercer funciones electorales y poder desempeñar empleos públicos que lleven anexa autoridad o jurisdicción.

Como se puede ver, estas constituciones ignoraban completamente a la mujer, negándoles en la práctica su existencia legal, que sólo se les vino a reconocer parcialmente en los códigos civiles de 1873 y 1890 cuando se les otorgó el derecho de propiedad sobre los bienes de uso personal como las joyas y los instrumentos propios de su oficio. Esta restricción estuvo vigente hasta 1922, año en que se ampliaron las facultades para las mujeres casadas mediante la Ley 8° del mismo año, así:

Artículo Primero - La mujer casada tendrá siempre la administración y uso libre de los siguientes bienes:
1°- Los determinados en capitulaciones matrimoniales.
2° Los de su uso personal como son sus vestidos, ajuares, joyas e instrumentos de su profesión u oficio.

En cuanto a la educación, la situación era igual de triste porque si bien en 1903 se decretó la libre enseñanza a todos los niveles, esto nunca se cumplió; en cambio, en 1928 se abrieron en todo el país escuelas para la enseñanza de labores propias del hogar y sólo hasta 1933 mediante el decreto # 1972 se autorizó la enseñanza tanto en secundaria como en universidad, pero su aplicación fue limitada y únicamente la Universidad Nacional comenzó a recibir mujeres, ya que simultáneamente se abrieron centros de estudios femeninos donde se enseñaban profesiones “aptas para su condición”, como las artes y la enfermería; y no fue sino hasta 1957 que se unificaron los currículos a todo nivel.

Pero este menosprecio a la mujer nunca fue aceptado por ellas quienes desde siempre lucharon por sus derechos con denuedo, como lo demuestra la organización del Sindicato Nacional de Obreras de la Aguja y la Sociedad de Obreras Rendición de la Mujer por parte de las clases trabajadoras, mientras las de clase alta fundaron periódicos y revistas como Mujer, Cyrano, Hogar y Heraldo Femenino donde expresaban las propuestas y protestas que no podían exponer a través de los medios existentes que siempre se negaron a darles cabida en sus páginas. Estas propuestas fueron presentadas ante el Congreso una y otra vez sin obtener resultados positivos debido a que primaba entonces la peregrina idea de que otorgar derechos civiles a las mujeres iba en contra de la moral, las buenas costumbres y la familia. Pese a todo, las aguerridas mujeres en ningún momento cejaron en su empeño y fue así como en 1929 con motivo de la celebración en Bogotá del IV Congreso Internacional Femenino, la señora Ofelia Uribe de Acosta en representación de Colombia, presentó de su autoría, el Régimen de Capitulaciones Matrimoniales, en el que incluía entre otras cosas, la total independencia de la mujer frente al matrimonio, reconocimiento de sus derechos civiles y políticos, matrimonio civil y reforma del Concordato. Al final logró que una comisión presentara su proyecto ante el Congreso Colombiano, lo que dio origen a candentes debates que fueron seguidos por grupos de mujeres desde las barras; pero la testarudez de los congresistas logró impedir que progresara, argumentando absurdos prejuicios sobre la supuesta inferioridad femenina como lo demuestra un aparte del discurso del representante Muñoz Obando:

"…las mujeres colombianas están empeñadas en quebrar el cristal que las ampara y defiende. No saben que si este proyecto llegara a ser ley, quedarían a merced de todos los comerciantes inescrupulosos que se apoderarían de sus fortunas que son el patrimonio de sus hijos. ¿Qué podrían hacer sin el esposo, gerente de la sociedad conyugal, que es la inteligencia y el brazo fuerte sobre el cual descansa el patrimonio familiar?"

De todas formas, la presión ejercida logró que finalmente en 1931, mediante la Ley 83 se otorgara a la mujer trabajadora el derecho a recibir y manejar el pago por su trabajo, y al año siguiente, la Ley 28 les otorgó la administración de sus bienes a la mujer casada mayor de edad así: “… puede comparecer libremente en juicio y para la administración y disposición de sus bienes no necesita autorización marital, ni licencia de juez, ni tampoco el marido será su representante legal”. Pero el reconocimiento de la existencia de la mujer ante la Constitución sólo se dio mediante el Acto Legislativo # 1 de agosto de 1936, que introdujo una reforma, que aunque pequeña, al menos mencionó por vez primera a la mujer a nivel de la Carta Magna. Este Acto Legislativo les otorgó el derecho a desempeñarse como funcionarias al mismo nivel que los hombres, por lo que vale la pena citarlo:

Acto legislativo #1 de agosto de 1936
Reformatorio de la constitución
Artículo 8°. La calidad de ciudadano en ejercicio es condición previa indispensable para elegir y ser elegido, y para desempeñar empleos públicos que lleven anexa autoridad o jurisdicción. Pero la mujer colombiana mayor de edad puede desempeñar empleos, aunque ellos lleven anexa autoridad o jurisdicción, en las mismas condiciones que para desempeñarlos exija la ley a los ciudadanos.

Finalmente, en La Asamblea Nacional Constituyente de 1954 con la participación de las señoras Esmeralda Arboleda por el partido Liberal y Josefina Valencia de Hubach por el partido conservador, se expidió el Acto Legislativo # 3 del 27 de agosto del mismo año a través del cual se le reconoció a la mujer la igualdad ciudadana mediante una corta frase en su artículo primero: “Son ciudadanos los colombianos mayores de veintiún años”, quedando abolida por siempre la discriminatoria palabra: varones.


LOOR A LAS MUJERES QUE HAN MARCADO UN HITO EN NUESTRA VIDA REPUBLICANA

BETSABÉ ESPINOSA – Inició en Fabricato una huelga en 1920 que culminó con un aumento salarial de 40%, el establecimiento de la jornada laboral de 9 horas y cincuenta minutos, la dotación de alpargatas y la cesación del acoso sexual por parte de los patronos.
MARÍA CANO – Cofundadora del Partido Socialista Revolucionario, del cual fue su vice-presidenta, fundó la revista Cyrano y lideró varias luchas por las reivindicaciones laborales.
GERDA WESTENDORP RESTREPO – En 1935 fue la primera mujer en entrar a una universidad, lo hizo en medicina en la U. Nacional.
ROSITA ROJAS CASTRO – Se convirtió en la primera jueza en 1943.
JOSEFINA VALENCIA DE HUBACH – En 1955 al ser nombrada gobernadora del Cauca, se convirtió en la primera mujer en llegar al máximo cargo departamental en Colombia; y un año después lograría el mismo honor pero en el Ministerio de Educación.
ESMERALDA ARBOLEDA – Primera mujer senadora de país, cargo que obtuvo en la legislatura de 1958.
DÉBORA ARANGO – Abandonó el paisajismo propio de las pintoras de su época, para reflejar en sus obras la realidad política nacional con crudeza y rebeldía. Escandalizó a la Iglesia y a la sociedad pacata de entonces.

BIBLIOGRAFÍA

COLOMBIA, 200 AÑOS DE IDENTIDAD, Tomo III, Los años del ruido – publicado por la revista Semana y la Universidad Nacional
CONSTITUCIÓN DE 1863
CONSTITUCIÓN DE 1886
CONSTITUCIONES QUE HAN EXISTIDO EN COLOMBIA, Guía Temática de Política - Banco de la República, Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango – www.banrepcultural.orgN
DOCUMENTOS QUE HICIERON UN PAÍS – Archivo General de la Nación – Reformas a la Constitución Política de la República de Colombia de 1886.
PELÁEZ MEJÍA, Margarita María – Derechos políticos y ciudadanía de la mujeres en Colombia: Cincuenta años del voto femenino - Publicado en Internet – http://webs.uvigo.es/pmayobre.
CAPUTTO SILVA, Luz Amparo – La Mujer en Colombia: Educación para la democracia y democracia para la educación – Revista Educación y Desarrollo Social, volumen II – N° 1, Bogotá, D.C., Colombia - enero-junio 2008 – ISSN 2011-5318
GIRALDO GÓMEZ, Alicia – Los Derechos de la Mujer en la legislación colombiana – año 1987 – volumen 38 N° 250

sábado, 4 de septiembre de 2010

SANTA MARTA Y EL RÍO MAGDALENA

ALBERTO HINESTROZA LLANOS
Presidente Fundación Periodistas Bolivarianos de América


La ciudad de Santa Marta tiene mucho que ver con el Río Magdalena, pese a que la separan varios kilómetros de distancia. En primer lugar fue en este territorio que nuestros aborígenes le informaron en el mes de febrero de 1501 a la expedición de Rodrigo de Bastidas, de la existencia de un gran río y gracias a esa información, el primero de abril de 1501 a las 10 de la mañana, encontraron su desembocadura al mar Caribe, y pudieron comprobar el enorme caudal de sus aguas.
Fue precisamente el cartógrafo Juan de la Cosa, quien le había colocado el nombre de Santa Marta al puerto, quien bautizó este grandioso río con el nombre de Río Grande de la Magdalena, nombre que cumplió 509 años y que se mantiene vigente.
Los dos personajes que descubrieron este territorio, fueron quienes encontraron su cauce y gracias a sus informes a la Corona Española, las siguientes expediciones comenzaron a buscar, poder romper la barra del caudal, para subir por sus aguas hacia lo que hoy identificamos como el interior del país.
Treinta y un años después (enero 9 de 1532), el entonces gobernador de Santa Marta, García de Lerma, ordenó la construcción de dos bergantines, aprovechando la inmensa riqueza de árboles maderables cercanos a la ciudad, con los que construyeron las naves, que el portugués Jerónimo de Melo y el vizcaíno Rodrigo Liaño, al mando de un grupo de valientes navegantes, lograron romper la fuerza del caudal a sus entrada al mar, e iniciar desde esa fecha, la búsqueda de nuevos territorios, y de hecho comenzar a escribir su historia como eje principal del desarrollo de nuestra patria.
Unos meses más tarde, concretamente el 28 de noviembre de 1532, el Rey de España, firma una Cédula Real, donde fija el Río Magdalena como límite entre las gobernaciones de Santa Marta y Cartagena. Con ello se reorganiza la demarcación de las dos primeras gobernaciones o provincias de Colombia.
Son muchos los capítulos históricos que desde esos años se escribieron en viajes de tropas españolas, virreyes, comerciantes y viajeros que saliendo de Santa Marta, tomaban los caños de Ciénaga, para llegar a las aguas de este gran río e iniciar su viaje hacia el puerto de Honda, donde seguían por tierra hasta Bogotá.
La imperiosa necesidad del transporte por sus aguas, hizo posible que el 19 de enero de 1847, se fundara en la ciudad, la Compañía de Vapores de Santa Marta, ideada por don Joaquín de Mier, en asocio con los señores: Pedro Díaz Granados, Manuel Abello, Dr. Manuel Murillo, coronel Juan Antonio Gómez, Evaristo de Ujueta, José Antonio Cataño, Dr. Antonio del Real, Roberto A. Joy, Miguel García Munive, y el Dr. Eduardo Salazar. Empresa que tenía como fines concretos comercializar el transporte por el Río Magdalena, hacia el interior del país y viceversa.
El 17 de julio de ese mismo año, llega al puerto, el primer buque a vapor, bautizado en ceremonia especial con el nombre de “El Magdalena”, y el 17 de septiembre, llega el segundo vapor al cual identifican como “Nueva Granada”. Esta compañía fue la primera que inició viajes directos de Santa Marta hasta Honda. Las tarifas por pasajero en viaje de subida eran de $ 100.00, y en la carga por tonelada métrica se cobraban $ 52.00.
Del río es que se toma el nombre para identificar nuestro Departamento del Magdalena, en la Constitución de 1821, cuando se reguló la primera División Política de nuestra amada patria colombiana.
Esta rica historia, es la que se trata de recuperar, con la realización del Primer Congreso Histórico de los Pueblos Bolivarianos del Río Magdalena, que se ha programado para los días 22, 23 y 24 de julio, dentro de la programación sobre el Bicentenario que la Fundación Periodistas Bolivarianos de América, viene desarrollando en la ciudad.
Oportunidad única que permitirá a los historiadores de los municipios como Tenerife, Guamal, Plato, El Banco, Cerro de San Antonio y otros más, mostrar esa historia de sus comunidades que fueron creciendo desde su fundación a la orilla de este gran río.
Personajes nacidos en estos municipios, han acrecentado la identidad cultural ribereña, como es el caso del ilustre Maestro José Benito Barrios, quien no solamente dejó hermosas canciones relacionadas con el río, sino que creó uno de los festivales folclóricos más representativos del país, como es el Festival de la Cumbia.
Fueron las aguas del río Magdalena, las que permitieron el último viaje del fundador de la patria, el Libertador Simón Bolívar en 1830, cuando navegó desde Honda rumbo a la costa norte colombiana, a donde terminó sus últimos 17 días de vida en nuestra querida Santa Marta, la tierra que dio el informe por sus aborígenes de la existencia del grandioso río.
El río Magdalena, no solamente es patrimonio de todos los colombianos, sino es parte de la historia de Santa Marta, pues la misma está muy legada, dado que fue descubierto por el mismo hombre que años más tarde regresó a fundar la ciudad: Rodrigo de Bastidas, dato que es muy interesante compartir en este bicentenario del Grito de Independencia de Colombia.

Texto tomado de la revista dominical Macondo del periódico HOY, Diario del Magdalena, edición del 20 de junio de 2010.

martes, 17 de agosto de 2010

COLOMBIA Y VENEZUELA Tan diferentes, tan distantes, pero tan simbióticas

SUETONIO TRANQUILO

Colombia y Venezuela han vuelto a estrecharse las manos a través de sus respectivos presidentes, diciéndose mutuamente que creen con sinceridad lo que el otro dice. Y no es cierto. Ni el Presidente Santos cree que el Comandante es sincero cuando dice que no apoya a la guerrilla colombiana ni éste ha dejado de sentirse incómodo por el uso que de las bases militares colombianas puede hacer EEUU. Pero los dos han decidido hacer como el avestruz en aras de obtener las ventajas que le otorga la reanudación de las relaciones pacíficas y tranquilas.

¿Qué gana Colombia? Como primera medida, a nivel suramericano, Colombia deja de ser el niño buscapleitos de la clase; eso por sí sólo le da la posibilidad de abrirse más dentro del vecindario donde puede ser recibida por cualquier otra nación sin el temor de ofender a Venezuela; en segundo lugar, luego de las públicas declaraciones del Presidente Chávez, éste se verá obligado a pedirles a las FARC que reemplacen los campamentos permanentes por unos móviles, de manera que ya no sea un refugio de veraneo sino un lugar estratégico de paso y, además, no podrá suministrarles armas de su ejército sino que tendrá que entregarles dinero, escaso en Venezuela por esta época; en tercer lugar, como ya no está acusando a nadie, Colombia podría presentar en Unasur un proyecto para que las naciones del subcontinente aprueben o mejor hagan una declaración unánime rechazando los grupos armados ilegales sin importar su procedencia ni su inclinación política.

Por otra parte y ante la proximidad de las elecciones en Venezuela, es muy probable que Cavidi agilice los pagos a empresarios colombianos y que mejoren las compras de insumos primarios favoreciendo al agro, tan golpeado por este distanciamiento; esto en el mediano plazo comenzará a verse reflejado en el mejoramiento del índice de desempleo de la región fronteriza. A la vez, los compatriotas que viven en Venezuela o que cruzan a diario la frontera para trabajar podrán sentirse más tranquilos, sin el acoso de las autoridades vecinas; además en un cercano futuro es posible que autoricen más divisas, para los venezolanos que pasan la frontera a hacer sus compras, reactivando de esta forma el comercio fronterizo colombiano.

¿Y Venezuela que obtiene? Primero se quita la sombra de duda que pudiera existir en algunos países, ya que si el afectado está dispuesto a aceptar las palabras del Sr, Chávez como ciertas, pues todos los demás tienen que hacerlo también y de paso, se entierra la idea de la verificación internacional que ya había comenzado a tomar forma en la mente de algunos presidentes. En lo económico, podrá comenzar a recuperar el mercado colombiano de aluminio, acero y petroquímicos, bastante afectado durante este período y, que contrario a lo que sucedió con algunas exportaciones colombianas que se reorientaron a otros mercados, éstos productos venezolanos, no lo lograron.

En cuanto a la política interna, la llegada de los productos agrícolas colombianos, aliviará la grave escasez alimenticia que actualmente enfrenta el país y es posible que contribuya a disminuir algo el alto índice inflacionario que erosiona los ingresos de los menos favorecidos; como consecuencia de ello, el oficialismo venezolano podrá enfrentar con más tranquilidad las próximas elecciones legislativas.

Así que vistas las ventajas que para las dos naciones tiene este arreglo, y lo oportuno que resulta tanto para quien enfrenta unos inminentes comicios como para quien comienza a gobernar con el índice de desempleo más alto de Suramérica, éste compromiso de amistad, comprensión y tolerancia es el acuerdo más benéfico que podían hacer, sin que ninguno tuviera que agachar la cabeza.

viernes, 6 de agosto de 2010

Y, A LAS CORTES, ¿QUIÉN LAS RONDA?


SUETONIO TRANQUILO

La prensa colombiana le ha dado un gran despliegue, y con razón, al grave delito que han denominado con el eufemismo de “chuzadas”; término que pareciera indicar que se trata simplemente de un desliz travieso de algunos funcionarios, cuando en realidad se refiere a un comportamiento al margen de la ley, del cual nunca debe ser víctima ningún colombiano; y menos aún cuando éstas aviesas investigaciones van dirigidas contra periodistas antigobiernistas, políticos opositores o magistrados incómodos; porque ya no estaríamos ante el uso del poder, sino ante el abuso del mismo. Por eso es importante que la fiscalía llegue hasta el fondo y encuentre a los verdaderos culpables para someterlos a la justicia sin importar su rango, así resulte culpable el mismísimo Presidente de la República, porque ya es hora de comenzar a hacer respetar la ley en éste país.

Pero al llegar a este punto de respetar y hacer cumplir la ley, salta a mi mente una gran incógnita: ¿Quién puede hacerlo? ¿Tendremos los jueces probos que lleven a cabo esta misión? Sin duda, estoy seguro de que hay entre los magistrados y jueces personas impolutas capaces de ejercer justicia con imparcialidad según su bien saber y entender, pero a la vez hay que admitir que existen otros que no, y estos podrían lograr que los primeros flaquearan por solidaridad de cuerpo; o tal vez no, pero a la luz de lo que una nación necesita de sus jueces, las actuaciones aberrantes de algunos de ellos, minoría espero, lo obligan a uno a poner en duda la rectitud de sus fallos y su compromiso con la justicia . Veamos…

Cuando quisieron homenajear al magistrado Yesid Ramírez Bastidas, con asistencia entre otros de sus colegas Jaime Arrubla y Francisco Ricaurte, quien fuera presidente de la Corte; los ilustres participantes fueron transportados en vuelo chárter a Neiva y hospedados allí por el señor Ascencio Reyes, distinguido empresario de turismo vinculado en varios negocios con José María Ortiz, alias Chepe Ortiz, extraditado por narcotráfico; pero no fue ésta la única vez que tuvieron contacto con el señor Reyes, hay pruebas de que organizaron con él varios convites en las Residencias Tequendama. También existen registros de viajes de magistrados a la costa para asistir a las festividades de Sincelejo y Barranquilla con gastos pagados por Giorgio Sale, preso por narcotráfico en Italia y por Mancuso, quien no necesita presentación. Además, se han borrado misteriosamente las visitas del señor Sale a la Corte, y nadie parece recordar el costoso reloj que éste le regaló al Doctor Yesid Ramírez Bastídas, ni los zapatos de fino cuero italiano que le obsequió al también magistrado José Alfredo Escobar Araujo, quien dicho sea de paso merece capítulo aparte.

¿Qué tienen en común un Magistrado de la Corte Suprema y un humilde carpintero? Aparentemente, nada; pero cuando el Magistrado encarga un trabajo al carpintero, se establece entre los dos un vínculo contractual que el primero maneja muy bien y el segundo no entiende. En 2003, José de Jesús Uribe Silva, carpintero de profesión y con un taller pequeño del que obtenía su sustento, incumplió el plazo de entrega de un encargo del Doctor Escobar Araujo, quien en un arranque de prepontencia secuestró de manera arbitraria la planeadora, la única planeadora del taller, herramienta esta fundamental en el funcionamiento de una carpintería. José, sin saber defenderse, pero presionado por la imperiosa necesidad de recuperar su máquina, y para su peor desgracia, instauró demanda contra el doctor, convencido que habiendo sido un hecho arbitrario le devolverían su planeadora y podría continuar con su labor; incluso, esperando cumplir con el trabajo de su afamado cliente. ¡Pero en qué cabeza cabe que en Colombia un pobre carpintero pueda obtener justicia frente a los intereses o más bien caprichos de un Magistrado! Así que sucedió lo que tenía que suceder, el carpintero fue a la cárcel mientras el Magistrado lucia los zapatos de Sale.

Siete años después José de Jesús Uribe ha sido absuelto, pero ahora se encuentra en la ruina, viviendo del rebusque como vendedor ambulante y sin recuperar su máquina; mientras el doctor Escobar Araujo sigue impune y engordando su fortuna, incluso con bienes inmuebles en Estados Unidos, ¿de dónde sacaría el dinero?

Algunos de los hechos relatados son de dominio público, de fácil comprobación, otros en cambio, jamás se habrían sabido de no haber sido por las “chuzadas”. Para el ciudadano común, estas interceptaciones tienen que ser ejecutadas sólo por orden judicial, pero cuando son los jueces los que tienen deslices, ¿a quién le corresponde ordenarlas? ¿Quién le pone el cascabel al gato?